Financiamiento inmobiliario: compra el departamento de tus sueños

Una de las inversiones más seguras es la compra de un inmueble, no tiene que ser una odisea y tampoco debe de dejarte con deudas, el secreto es elegir un financiamiento inmobiliario que te permita adquirir el departamento de tus sueños, nosotros te damos algunos consejos para encontrarlo.

¿Qué es el financiamiento inmobiliario?

La vivienda es el “bien patrimonial más importante para cualquier persona, pareja o familia. Sin embargo, comprar un inmueble no es tarea fácil, la mayoría de la población no cuenta con dinero suficiente para comprarla de contado, por lo que necesita solicitar un financiamiento que facilite su adquisición”, explica la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

En este sentido, el financiamiento es la obtención de una suma específica de dinero, consistente en un crédito para comprar un departamento o una casa que se otorga por un banco, o bien, por instituciones gubernamentales como el Infonavit, el Fovissste y la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF).

De acuerdo con Profeco, la mayoría de los créditos hipotecarios que ofrecen los bancos, “los destina principalmente para adquirir vivienda. El plazo del crédito varía en cada institución, pero generalmente va desde cinco hasta 30 años”.

¿Cómo funcionan estos financiamientos?

En general, cuando una institución financiera aceptó otorgar un crédito, ya sea para comprar un departamento o remodelarlo, se firma un contrato donde ambas partes aceptan el plazo, número de pagos y el porcentaje de intereses que se pagará mientras el financiamiento esté activo.

Durante toda la vida del préstamo, el inmueble adquirido queda en garantía y cuando se paga en su totalidad, se entrega un certificado en donde se expone que el departamento es completamente tuyo y no tienes ningún adeudo pendiente.

Antes de acudir a la banca privada para solicitar un financiamiento, primero tienes que saber que cada institución maneja distintos requisitos, entre los básicos se encuentran: solicitud de crédito, comprobante de ingresos y de domicilio, así como buenos antecedentes crediticios.

Existen varios aspectos en los que debes de fijarte para saber cuál es el crédito que más te conviene, ya que estos elementos son los que hacen funcionar a los financiamientos, Profeco detalla en qué consisten:

  • Costo Anual Total (CAT): es un porcentaje anual que se utiliza para comparar el costo de los diferentes créditos, incluye todos los gastos relacionados con el crédito, “como intereses, comisiones, estudios socioeconómicos, avalúos, costos de administración, pagos de seguros y periodicidad de pagos en el año”.
  • Porcentaje del monto a pagar: es una cantidad que se tiene que desembolsar al terminar el crédito, incluye el capital prestado, los intereses, comisiones y otros costos; para conocer este porcentaje es necesario solicitar una tabla de amortización donde se detallan los pagos mensuales y cuál es el costo total del crédito.
  • Comisión por apertura. Se trata del monto que cobra la institución bancaria por hacer todo el trámite del crédito.
  • Plazo. Es el tiempo en que se debe de cubrir el crédito, queda acordado con el banco.
  • Condiciones de pago. Es la periodicidad en que se deben de efectuar los pagos, “la mayoría de los bancos se adaptan a la fecha en que recibes tu sueldo”.

También es importante considerar que al momento de solicitar un financiamiento inmobiliario, hay varias tasas de interés aplicables entre las cuales es posible elegir:

  • Tasa fija. No cambia durante toda la vida del crédito y queda fijada desde el momento en que se solicita dicho préstamo.
  • Tasa variable. El interés puede bajar o subir cada año, de acuerdo con las condiciones económicas que vive un país, en este caso, México.
  • Tasa mixta. Es una combinación entre la tasa fija y la variable, se establece de acuerdo con la solicitud que haga cada interesado en el financiamiento.

¿Es seguro invertir en una casa o departamento?

Con el surgimiento de la pandemia de Covid-19, las condiciones económicas de México y de muchos países se han enfrentado a varios retos, por ejemplo, el confinamiento, reajustes en los centros de trabajo y el cierre de algunas actividades, como el turismo.

Sin embargo, “invertir en bienes raíces es una apuesta casi segura, pues una propiedad suele aumentar de precio conforme pasa el tiempo”, de acuerdo con lo que indica el portal económico Expansión.

Uno de los principales motivos que se toman en cuenta a la hora de comprar un departamento es la tasa de interés, en este época, las tasas han bajado para incentivar la colocación de créditos entre las personas que desean contar con un patrimonio propio.

En cuanto a los precios, el panorama general muestra que también se ha registrado una disminución. “Dado que ha habido una disminución en la demanda, los precios se han ajustado a la baja”, agrega Expansión.

¿Por qué no deberías dejar de hacer esta inversión?

Por medio de un financiamiento inmobiliario tienes la oportunidad de adquirir un departamento, esto significa que a pesar de las emergencias económicas y sanitarias que puedan presentarse, tu familia contará con un patrimonio seguro que con el paso del tiempo aumentará su valor.

Si decides hacer esta inversión, toma en cuenta la plusvalía, es decir, que el valor comercial de la propiedad continuará creciendo, y cuando la crisis económica pase, las tasas de interés aumentarán, por lo que será difícil que encuentres los atractivos precios que hay actualmente.

Al respecto, El Economista señala que la compra de un departamento se considera como un “activo refugio”, porque garantiza rendimientos competitivos ya que en un futuro puedes vender tu propiedad a un precio más elevado y eso dejaría rendimientos económicos para ti.

“Ante una emergencia económica, un bien inmueble funcionará como un salvavidas, ya sea para venderlo, rentarlo o habitarlo. Es un activo que ofrece oportunidades para situaciones de crisis”, añade El Economista.

Para que la inversión sea más efectiva, es necesario que revises la zona donde vas a comprar el departamento, si es accesible a todos los servicios básicos (como luz y agua), así como su cercanía con tu trabajo, la escuela de tus hijos y lugares de esparcimiento, por ejemplo, museos y parques.

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