La esquina de la información

La historia de la Ciudad de México se puede leer en las crónicas o en los libros, pero también se puede leer en los monumentos que conservan la memoria de lo que fue y de aquello en lo que se convirtió con el paso del tiempo. Hay veces que las historias son contadas por los edificios de manera aislada, que son los únicos que quedaron de aquéllas épocas. En otras ocasiones son zonas más amplias las que guardan historias de varios de los edificios o monumentos que se encuentran o encontraron ahí alguna vez. Este es el caso de la famosa “Esquina de la información” de la Colonia Juárez.

En el cruce de las avenidas Reforma y Bucareli, en el límite de la colonia Juárez, se encuentra una de las esquinas más emblemáticas de la ciudad: la esquina de la información, cuyo nombre se debe a que ahí se encuentran las oficinas de la redacción de los dos diarios más antiguos del país: El Universal y El Excélsior. El primero construyó la llamada “Catedral de la Prensa” en Bucareli 12 en 1920; mientras que las oficinas de El Excélsior fueron construidas en 1922 por el ingeniero Efrén Rebolledo.

La historia de esta esquina —quizá la más famosa de la Ciudad de México— está estrechamente ligada a las construcciones que le rodean. A finales de 1946 se inauguró aquí el edificio El Moro —considerado el primer rascacielos de la capital mexicana, con 107 metros de altura—, que desde entonces es domicilio de la Lotería Nacional.

El origen del cruce se remonta al siglo XIX, cuando en 1803 se inauguró la estatua de bronce El caballito, diseñada por Manuel Tolsá en honor al rey Carlos IV de España, misma que hoy descansa en la plaza que lleva su nombre, frente al Palacio de Minería, y es la encargada de dar la bienvenida a los visitantes del Museo Nacional de Arte. A partir de 1992, se instaló en su lugar la moderna Cabeza de caballo de Enrique Carbajal, Sebastián escultor.

Además de haber sido sede de las oficinas de las mejores empresas del país, esta ubicación continúa siendo una posición verdaderamente estratégica: justo a espaldas del Monumento a la Revolución y a unos metros de donde comienza Avenida Juárez —el inicio el Centro Histórico—; a unas cuadras de distancia de la Secretaría de Gobernación y el legendario café La Habana.