Leche de coco

La leche de vaca es comunmente consumida en el mundo, principalmente porque se le ha atribuido ser gran fuente de calcio, necesario para los seres humanos. Sin embargo, además de que esa suposición ya ha sido desmitificada, en realidad la leche no es tan buena como parece: aproximadamente el 65% de la población es intolerante a la lactosa. Por fortuna para quienes no la toleran por salud o por gusto, existen alternativas saludables que pueden sustituirla y tienen un sabor delicioso. Una de ellas es la leche de coco.

Consumir coco tiene múltiples beneficios; entre ellos está el de que ayuda a prevenir la obesidad, mejora la salud cardiaca, contiene grandes cantidades de fibra (por lo que contribuye a mejorar la digestión) y grasas saturadas que facilemente se convierten en energía en lugar de acumularse como grasa.

La leche de coco es una buena forma de hacerse de todos estos beneficios, ya que además de que es deliciosa, se puede combinar con muchas cosas dulces o saladas. Su preparación no es tan complicada, sin embargo es necesario que tengas paciencia y tiempo para ella. Necesitarás un coco grande entero o 350 g de coco rallado y tres tazas de agua hirviendo.

Procedimiento

  1. Si decides utilizar el coco entero, debes sacar el agua perforándolo (puedes hacerlo colocando un desarmador de punta redonda en los orificios que tiene la cáscara del coco, y golpeándolo con un martillo).
  2. Una vez que hayas extraido toda el agua del coco, pártelo a la mitad con el martillo y mete los pedazos al horno a 180º durante 15 minutos para que la pulpa se afloje. Deja enfriar quince minutos más y separa la pulpa de la cáscara con ayuda de un cuchillo.
  3. Licua la pulpa de coco (o el coco rallado) con el agua hirviendo hasta que la mezcla quede bien espesa, incluso puedes hacerlo en dos partes para que quede mejor.
  4. Coloca una coladera grande y fina sobre el recipiente en donde almacenarás la leche; dentro de la coladera extiende un paño de coco para que ahí viertas la mezcla que obtuviste. Ayúdate con una cuchara para lograr que pase la leche por el paño y, de vez en cuando, levántalo exprímelo para obtener todo el líquido posible.
  5. Una vez que hayas llenado el recipiente, ciérralo muy bien y refrigera. Cuando vayas a servirla recuerda agitar el recipiente ya que la grasa quedará en la parte superior del frasco. Puedes aderezar tu leche de coco con un poco de vainilla o canela para darle un toque especial.

A disfrutar.