Matcha, ¿qué es y cómo se toma? - Punto Destino

Matcha, ¿qué es y cómo se toma?

En la actualidad ya no es novedad el hecho de que cada vez busquemos alternativas nuevas y naturales para mantener nuestra salud al cien; una de las bebidas que se ha puesto más de moda últimamente es el té matcha pero, ¿qué es, de dónde viene y de qué maneras se puede consumir?

El Matcha, “té en polvo”, es un té verde molido cuya preparación comienza desde antes de su cosecha: el crecimiento de la planta se retrasa ocultándola del sol para que sus hojas adquieran un color verde más oscuro, así como un sabor más dulce. Durante la cosecha se seleccionan las mejores hojas, para después ponerlas a secar en una superficie plana. La pulverización viene después de que se le retiran los tallos y venas. La calidad del matcha se puede identificar por el nivel de dulzor e intensidad en su sabor.

Este polvo se originó durante la dinastía Song, aunque fueron los budistas Zen de Japón quienes dieron una mayor difusión en su país y luego en el mundo a través del boom de la meditación. Para su preparación tradicional se utiliza una brocha de bambú especial con la que se agita el polvo en agua hasta conseguir una consistencia cremosa.

Entre los beneficios que se tienen al consumir esta bebida destacan los siguientes:

  • Contiene una mayor fuente de nutrientes que el té convencional, además de que es rico en antioxidantes.
  • Contiene cafeína, aunque el efecto no es precisamente el mismo que el del café. Quienes lo consumen aseguran que el matcha provoca un estado de “calma alerta”. Esto se debe a que contiene l-teanina, el cual provoca un estado de relajación sin producir somnolencia.
  • Se puede beber o añadir a los alimentos: desde postres hasta sopas y guisados.
  • Acelera el metabolismo por lo que resulta ser un buen aliado para quienes buscan quemar grasa.

Aunque este polvito milagroso se puede consumir de diferentes maneras, una muy sencilla y rápida es licuando una cucharadita de matcha con hielo, una pizca de vainilla en polvo, una cucharada de chía, una taza de leche de almendras o de coco y una cucharada de miel de abeja.