Ofrendas para lugares pequeños

Ya se acerca el tradicional día de muertos y muchos de nosotros terminamos haciendo nuestra ofrenda en el último minuto. Tengamos espacio o no, la verdad es que vivimos con tantas cosas encima por hacer que nos cuesta trabajo dedicarle el tiempo que deberíamos a nuestro altar. Sin embargo, siempre podemos salir del paso con algunas sencillas ideas.

Los altares pueden ser tan costosos como uno lo decida, pero en realidad podemos utilizar algunos de los recursos que ya tenemos en casa y combinarlos con los básicos de la ofrenda. Una mesa o escritorio siempre es esencial. Utiliza un mantel blanco para cubrirla, si no cuentas con uno, aprovecha la sábana que tienes guardada para que cumpla la función.

Rescata alguna caja del súper para establecer los niveles, en realidad con uno basta pero si quieres poner más, adelante. Cubre las cajas con una tela de otro color, cooca encima el papel picado. La decoración es variable, cada altar es diferente. Sin embargo hay algunos elementos que tradicionalmente no pueden faltar:

El agua. Simboliza la fuente de vida, sirve a las ánimas para satisfacer la sed que les produjo el camino.

Sal. Es un elemento que purifica el alma. Ayuda a que el espíritu no se corrompa y pueda volver a su lugar.

Velas. Es la luz que guía el camino de las almas.

Copal o incienso. Con su aroma se limpia la ofrenda alejando a los malos espíritus y protegiendo a las almas de nuestros seres queridos.

Flor de cempasúchil. Su aroma también purifica y sus pétalos sirven de guía para los difuntos.

Retrato. Los retratos en principio deben estar escondidos para que solo con un espejo puedan verse. La idea es hacer hincapié en que el difunto está con nosotros en espíritu pero físicamente ya no existe. A este retrato se suele acompañar con algunas de las cosas que el difunto prefería, desde comida hasta cigarros u otros elementos.

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