Pasaje Polanco

Clásico de la Ciudad de México, Pasaje Polanco se ha distinguido porque ha sabido combinar viviendas y comercios con el mejor estilo, en una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Su historia va de la mano con la de la colonia y aquí platicaremos un poco de ella.

Como parte del proyecto de urbanización de la colonia, a finales de los 30, la compañía “De la Lama y Basurto”, que llevó a cabo el fraccionamiento, encargó al arquitecto Francisco Serrano que diseñara el área comercial de la zona, la cual se ubicaría en el centro del fraccionamiento, en donde antes había un mercado. A este lugar se le llamó entonces Edificio Chapultepec, aunque se le conocía como “el ombligo de Polanco”, y su construcción terminó el 8 de julio de 1943.

El estilo del lugar es californiano: sobrio, carente de adornos; quizá en esta sencillez radica la elegancia que siempre lo ha caracterizado. Para el diseño se utilizó una manzana casi completa, la cual contaba ya con una calle interna (que hoy es la que conecta a Julio Verne con la Oscar Wilde) que tenía en su interior tres plazoletas que delimitan los cuatro edificios que albergan los 58 departamentos que conviven armoniosamente con los 96 locales comerciales. Actualmente, en la plaza central, sobre una fuente, todavía se encuentra el reloj solar universal de aproximadamente tres metros de diámetro que el mismo Serrano diseñó.

Tal pareciera que los años no han pasado por el Pasaje Polanco, lugar de encuentro y vivienda de grandes personalidades que desde aquella época buscaban estar lo más cerca posible de Los Pinos.

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