¿Por qué es mejor comprar que rentar?

Rentar o comprar es uno de los debates que puede ser más preocupantes cuando de vivienda se trata pero ¿cuál de las dos es la mejor opción en una ciudad como la Ciudad de México?

Nadie puede negarlo: todos soñamos con viajar y tener cosas, pero también soñamos con tener una casa propia; ya sea por la estabilidad o por generar patrimonio, sabemos que el cariño que se pone a las cosas es mayor cuando son propias. Sin embargo, en realidad son más las razones por las que quizá sería mejor comprar una vivienda que rentarla.

Una casa propia puede ser aprovechada de dos formas principalmente: para vivir en ella o para rentarla. Aunque al principio o durante algún tiempo signifique un gasto a corto plazo, al final el dinero que se ha invertido se recuperará e incluso multiplicará de alguna u otra manera: ya sea mensualmente por medio de una renta, o a largo plazo, con la seguridad de que tu hogar está en un lugar propio.

Uno de los indicadores a tomar en cuenta a la hora de comprar un inmueble es saber si se cuenta con una disciplina de ahorro y si, con estabilidad laboral, una cuarta parte del salario neto se puede destinar al pago de una hipoteca, tomando en cuenta que los plazos varían de 10 a 30 años.

Sin embargo, las buenas condiciones en que se encuentra la competencia de la banca, han sido propicias para que México viva con las mejores condiciones para sacar un crédito hipotecario con tasas de interés bancarias son de las más bajas en los últimos años (de 8.45% a 10%, en promedio) y las condiciones de crédito han mejorado: los cambios en las políticas de algunos bancos permiten que prácticamente no sea necesario dar un enganche. Por lo tanto, vale la pena reflexionar acerca de las posibilidades que se tienen para aprovechar esta oportunidad.

Y es que, en realidad, el pago de una renta no se aleja tanto del pago de una mensualidad de una propiedad: el costo de una renta representa usualmente el 1% del valor total del inmueble, además de que se tienen que cubrir otros gastos de mantenimiento y pagos de arreglos que son para un inmueble que no es de tu propiedad. Así que si se cuenta con la liquidez necesaria para la apertura de un crédito y pagar todos los gastos relacionados con éste, así como los gastos fijos mensuales, lo mejor es comprar.

Para comenzar con el proyecto de compra de un inmueble, es importante también tomar en cuenta otros gastos, como la comisión por apertura del crédito que va de cero a 1.5% del monto total del crédito, además de los gastos de avalúo y escrituración (que va del 5 al 7.5% del valor del bien, según la ciudad). Si lo que se quiere es tener una tasa de interés menor, se recomienda dar un enganche mínimo del 20% del valor del inmueble.

Una buena forma de darse una idea sobre los plazos y gastos involucrados en la compra de un inmueble, el NY Times desarrolló una calculadora virtual que, si bien está basada en datos que corresponden a viviendas en Estados Unidos, pueden ser de gran utilidad a la hora de presentarse la posibilidad de adquirir una propiedad.