Regalar un departamento

El regalo ideal es una imagen que ronda la cabeza de la mayoría en todo el mundo, casi casi, desde que comenzó el mes. Y, si bien, hay miles de opciones sencillas con mucho valor, también es cierto que de vez en cuando nos gustaría regalar (o que nos regalaran, claro) algo más que inesperado; algo así como un coche o, mejor aún, un departamento nuevo.

 

Pero, ¿qué implicaciones tiene hacer un regalo de esta magnitud? En México, al otorgar un inmueble como regalo, o donación, se considera que se está heredando en vida. Hay varias ventajas de esta práctica, cada vez más común: en primer lugar, se tiene la posibilidad de ver al adquiriente disfrutar el departamento que se le ha otorgado (sobre todo si hay familia de por medio); y, en segundo lugar, el hecho de que al hacerlo se ahorran los gastos de los trámites sucesorios que son necesarios para hacer válido el testamento y adquirir la propiedad de los bienes.

Una vez que se ha “donado” el inmueble, el beneficiado sólo puede perder la propiedad en caso de que el donador tenga una necesidad y el donatario no quiera ayudarlo, que el donatario cometa algún delito en contra de quien le ha hecho el regalo, de su familia o de sus bienes, que cuando el donador fallezca salga a la luz la existencia de un menor que requiera de una manutención.

En este sentido, quien dona tiene la posibilidad de otorgar el bien bajo dos modalidades básicamente:  donar por completo, o bien, quedándose él con el usufructo vitalicio y donando la nuda propiedad. Es decir que, quien recibe puede hacer uso del bien e, incluso, recibir ganancias de él (si lo renta, por ejemplo); pero quien dona sigue siendo dueño del bien, lo cual dejará de ser así con su muerte.

Ahora bien, uno pensaría que, por llevar el nombre de “herencia en vida o donación” este trámite es exclusivo para familiares directos (padres, hijos, abuelos o cónyuges); sin embargo, conviene saber que no se limita solamente a esa línea: en realidad, según la ley, todos podemos regalar o recibir un departamento nuevo de regalo de quien sea; solamente conviene saber que si quien regala no es familiar directo del beneficiado, hay que pagar un Impuesto Sobre la Renta por Adquisición de Bienes (20% sobre el valor del inmueble adquirido),  porque para el estado, al recibir un regalo de este tipo se obtiene una ganancia considerable en el patrimonio.

¿Suena interesante? El siguiente paso es asesorarte con un notario para saber los detalles de lo que puede ser tu próximo regalo.

Fuentes:

https://ocampoarch.wordpress.com/2006/06/14/herencias-en-vida-donaciones/

 

 

Eunice Véliz

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