Toma té como un experto

A la mayoría de nosotros nos encanta el café, pero es verdad que en los últimos años hemos vuelto también los ojos a otra bebida milenaria que ha estado presente en la historia de algunas culturas del mundo: el té. Frío o caliente, como todo en la vida, no hay nada como prepararlo y consumirlo como se debe, todo con la finalidad de tener una experiencia mucho más completa y placentera.

  1. Suelto o en bolsa. Hay quienes creen que por estar suelto un té tiene mejor calidad. Sin embargo, la realidad es que en el mercado existen opciones de muy buena calidad —y de muy mala— en ambas modalidades. Si estás en el entredicho, antes de comprar una u otra opción, evalúa por qué querrías cualquiera de las dos. Si es para tomarlo en casa, quizá lo mejor sea tenerlo suelto; mientras que si piensas tomar té mientras estás de viaje, la bolsita puede ser una mejor opción (en este caso, algo básico es que debes elegir un té cuya bolsita no afecte el resultado final, es decir, que no se deshaga, que no suelte pelusas y que no aporte sabores adicionales).
  2. Libre. Ya sea que hayas elegido tener tu té suelto o en bolsita, debes tener algo siempre presente: la bolsita no se debe exprimir, ni debes aplastar las hojas de té remojado para extraer más sabor.
  3. Agua. El agua siempre debe ser purificada para que no aporte otros sabores a la bebida. Sin embargo, en cuanto a la temperatura, ésta puede variar según el tipo de té que estés preparando. Mientras que para un té verde chino el agua no debe rebasar los 85º, un té verde japonés soporta hasta 60º, y los rojos y negros pueden prepararse con agua hirviendo.
  4. Tetera. No lo creerás, pero el material de la tetera puede hacer la diferencia. Los expertos dicen que los tés claros van mejor con teteras de cristal o de porcelana, mientras que los negros prefieren el barro.
  5. Tiempo. Si pensabas que entre más tiempo dejas infusionando un té, es mejor, agárrate porque es más bien al revés: 3 minutos por cada litro de agua es más que suficiente. Dejar un té infusionando por más tiempo liberará mucho más taninos, teniendo como resultado una bebida más bien amarga que agradable.
  6. Azúcar. Un buen té no debe llevar azúcar; si acaso el negro puede aceptarla de vez en cuando.
  7. Leche. Nos encanta echar leche a todo: al café, al chocolate y al té. Pero la leche sólo va bien en tés fuertes como el negro o matcha. Si le pones leche a tés ligeros como el verde, éste perderá su sabor.

Fuentes:

https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2017/10/27/articulo/1509121779_383535.html

http://oliviamedina.com/te-en-bolsita-o-te-suelto/

http://www.lavanguardia.com/vida/20090323/53664361774/nunca-hay-que-estrujar-las-bolsitas-de-te.html

Eunice Véliz

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