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ToggleEl Parque México es el centro, literal, de la colonia Hipódromo. Ocupa el corazón de lo que fue una pista de carreras de caballos, y casi todas las calles alrededor siguen la curva de aquel óvalo. Son unas nueve hectáreas de jacarandas, palmeras y árboles altos, con un foro al aire libre de 1927, una fuente que se volvió símbolo de la Condesa, un estanque con patos y una de las áreas para perros más concurridas de la ciudad.
Es un parque de barrio en el mejor sentido: lo usan los vecinos para correr a las seis de la mañana, para sacar al perro antes del trabajo y para sentarse a leer el domingo. También es uno de los conjuntos art déco mejor conservados del país, y vale la pena recorrerlo con calma.
Información verificada en octubre de 2026.
Dónde está el Parque México y cómo llegar
El Parque México está en la colonia Hipódromo, dentro de la zona conocida como la Condesa, en la alcaldía Cuauhtémoc. Lo rodea la avenida México, que lo envuelve completo, y su lado oriente queda a dos cuadras de la avenida Insurgentes. La dirección oficial es avenida México sin número. Está abierto las 24 horas, todos los días del año, y la entrada es libre.
En transporte público, lo más práctico es el Metrobús Línea 1 sobre Insurgentes: las estaciones Sonora y Campeche te dejan a unos cinco minutos a pie, entrando por la calle Michoacán. En Metro, la estación Chilpancingo de la Línea 9, al sur del parque, está a unos diez minutos caminando. Hay cicloestaciones de Ecobici en varias esquinas de la colonia, y la propia avenida México es tranquila para llegar en bici.
En coche, el estacionamiento en la calle funciona con parquímetro y los fines de semana cuesta encontrar lugar. Si vienes de fuera de la zona, conviene dejar el auto en un estacionamiento público sobre Insurgentes o llegar en transporte.
De pista de carreras a parque: la historia en breve
Estos terrenos fueron parte de la hacienda de la Condesa de Miravalle, que le dio nombre a toda la zona. A principios del siglo XX, la Sociedad del Jockey Club construyó aquí un hipódromo que Porfirio Díaz inauguró en 1910. Con la Revolución, la pista dejó de funcionar y, en los años veinte, el terreno se fraccionó para crear una colonia nueva.
La idea que cambió todo fue no lotificar el centro del óvalo y convertirlo en parque. El diseño quedó a cargo del arquitecto Leonardo Noriega y el ingeniero Javier Stávoli, que dividieron el espacio en zonas para distintas actividades, y el parque se inauguró en diciembre de 1927 con el nombre de Parque General San Martín, en honor al libertador argentino José de San Martín. Ese sigue siendo su nombre oficial, aunque todo el mundo lo llama Parque México por la avenida que lo rodea. La antigua pista sobrevive en la avenida Ámsterdam, que dibuja el mismo óvalo una cuadra más afuera. La historia completa de la colonia está en la colonia Hipódromo Condesa.
Qué ver dentro del Parque México
El parque se recorre completo en menos de una hora, pero tiene más detalles de los que parece. Estos son los puntos que no te puedes saltar.
Foro Lindbergh
Es la pieza más reconocible del Parque México. Se trata de un teatro al aire libre de 1927, también obra de Noriega y Stávoli, con cinco pilares monumentales y una pérgola que serpentea a su alrededor cubierta de buganvilias. Lleva el nombre del aviador Charles Lindbergh, que visitó la Ciudad de México en diciembre de 1927, pocos meses después de su célebre vuelo sin escalas de Nueva York a París, justo cuando la colonia se estaba terminando.

En el escenario hay un relieve de Roberto Montenegro, en cuatro secciones, titulado Alegoría al teatro. El foro se restauró entre 2013 y 2015, y aunque ha sufrido vandalismo, sigue siendo el espacio donde se hacen presentaciones, clases de baile y reuniones de vecinos. Los domingos por la tarde es común encontrar parejas bailando tango y milonga bajo la pérgola.
Fuente de los Cántaros
Frente a la entrada del foro, mirando hacia la calle Michoacán, está la escultura que muchos consideran el símbolo de la Condesa: una mujer de tres metros que sostiene un cántaro bajo cada brazo, de los que cae agua. Se hizo en 1927, se restauró en 2008 y los vecinos le dicen La Muñeca o la Mujer de los Cántaros. La modelo fue Luz Jiménez, una mujer nahua de Milpa Alta que también posó para Diego Rivera, Jean Charlot y otros artistas de la época, lo que convierte a esta fuente en una pieza con más historia de la que aparenta.

La torre del reloj
Del otro lado del parque está la torre del reloj, también art déco y del mismo diseño original. En sus primeros años sonaba música a cada hora. En el parque también hay un busto de Albert Einstein, colocado en 2015, que suele pasar desapercibido.

El estanque de patos y la cascada
El estanque es el punto favorito de los niños. Ahí viven patos y gansos, rodeados de plantas mediterráneas y nativas, y muy cerca hay una fuente en cascada con piedras grandes y un pasaje hecho con troncos. Es la zona con más sombra del parque, buena para sentarse a media tarde cuando el sol pega fuerte en los andadores.

Qué hacer en el Parque México
Llevar a tu perro
Si hay una actividad que define al Parque México, es pasear perros. Su área canina es de las más concurridas de la ciudad, y a mediados de 2026 la alcaldía Cuauhtémoc la reabrió tras una rehabilitación, ahora dividida en dos secciones: una para perros pequeños y otra para grandes. Las reglas son claras: vigilar a tu perro todo el tiempo, recoger sus desechos, mantener cerradas las puertas, llevarlo con collar y placa, y no entrar con perros enfermos, en celo o que representen un riesgo para otros. Fuera de esa zona, el perro va con correa.
Si estás armando una ruta perruna, revisa los parques para pasear a tu perro en la CDMX y los restaurantes pet friendly en la Condesa para comer después.

Correr o caminar
Una vuelta completa al Parque México por su andador perimetral toma unos 15 minutos a paso tranquilo, y a primera hora se llena de corredores. La regla no escrita es correr en sentido contrario a las manecillas del reloj y usar el carril exterior si vas despacio. Si quieres sumar distancia, sal a la avenida Ámsterdam: su camellón arbolado rodea el parque una cuadra más afuera, sigue la curva de la antigua pista y tiene menos tránsito de perros y bicicletas.
Ir con niños
El parque tiene juegos infantiles, mucho espacio para correr y el estanque, que basta para entretener a cualquier niño un buen rato. Entre semana por la mañana es tranquilo. El fin de semana se llena, sobre todo los domingos al mediodía, así que si vas con niños pequeños conviene llegar antes de las once.
Sentarte a no hacer nada
Parte del encanto del Parque México es que no hay que hacer nada en particular. Las bancas bajo las jacarandas, la pérgola del foro y las orillas del estanque son de los mejores lugares de la ciudad para leer, platicar o ver pasar a los perros del barrio. Alrededor, sobre Michoacán y la avenida México, hay cafés con terraza para completar la mañana.
El Parque México de noche
El parque no cierra, y por la noche cambia de ritmo. Hasta las diez u once hay gente corriendo, paseando perros y cenando en los restaurantes de alrededor, y los andadores principales están iluminados. Es una de las zonas más agradables de la ciudad para caminar después de cenar.
Como en cualquier parque grande, conviene usar los andadores principales y evitar las zonas más oscuras ya entrada la noche. Las calles que rodean el parque, en especial Michoacán, Ámsterdam y la avenida México, mantienen movimiento hasta tarde y son la mejor ruta para llegar o salir.
La arquitectura art déco alrededor del parque
El Parque México no se entiende sin los edificios que lo rodean. La colonia Hipódromo se construyó casi completa en las décadas de 1920 y 1930, en pleno auge del art déco, y por eso tiene una de las concentraciones de este estilo más importantes del país.
Sobre la avenida México, con vista al parque, está el Edificio Basurto, famoso por la escalera en espiral de su vestíbulo y por la forma en que combina líneas curvas y rectas en un terreno irregular. En la misma colonia están el Edificio México, considerado un ejemplo clásico del art déco mexicano, y el Edificio San Martín, que estuvo a punto de perderse a finales de los noventa y fue restaurado entre 1998 y 2001 conservando sus fachadas y áreas comunes originales.
Un buen ejercicio es dar la vuelta al parque mirando hacia afuera en lugar de hacia adentro: herrerías geométricas, marquesinas escalonadas, ventanas redondas y remates en forma de zigurat aparecen cada pocos metros. Las tres glorietas de Ámsterdam, que llevan nombres de volcanes (Popocatépetl, Iztaccíhuatl y Citlaltépetl), completan el recorrido.
Parque España, el vecino tranquilo
A unos cinco minutos a pie del Parque México está el Parque España, entre las calles Nuevo León, Sonora y Parque España. Es más antiguo, porque se inauguró en septiembre de 1921 para conmemorar el centenario de la consumación de la Independencia, y fue diseñado por José Luis Cuevas, el mismo urbanista detrás del fraccionamiento de la Hipódromo.
Es más pequeño y más silencioso. Tiene un lago pequeño con un puente de cemento que imita la madera, un monumento a Lázaro Cárdenas y juegos infantiles renovados en 2008. Si el Parque México es la sala de la colonia, el Parque España es el estudio. Los dos se recorren juntos en una mañana, y la ruta completa de la zona está en qué hacer en la Condesa.
Cuándo ir y cómo aprovechar la visita
El mejor momento es entre semana temprano, entre las 7:00 y las 10:00, cuando el parque es de los corredores y de los vecinos con sus perros. Los fines de semana tienen otro encanto, con más música, familias y actividades, pero también más gente. Si buscas fotos, la primavera es la temporada ideal: entre marzo y abril las jacarandas pintan de morado toda la colonia.
El Parque México combina muy bien con otras zonas a pie. La Roma empieza al cruzar Insurgentes, y si quieres seguir caminando, revisa qué hacer en la Roma o las rutas de qué hacer un domingo en CDMX. Si te gustan los parques con historia, el Parque Lincoln en Polanco es otra buena visita.
Vivir junto al Parque México
Pocas cosas cambian tanto el día a día como tener un parque así a la vuelta. Las calles alrededor del Parque México son de las más buscadas de la ciudad para vivir: combinan áreas verdes, arquitectura protegida, cafés y servicios a pie, y una ubicación a minutos de Reforma, la Roma y Chapultepec. Esa mezcla, en una zona consolidada y con oferta limitada, es la que sostiene la plusvalía de la Hipódromo Condesa.
En Punto Destino tenemos tres desarrollos en esta zona. Michoacán 21 está a unos pasos del Parque México y muy cerca del Parque España, con roof garden común, alberca y gym. Chilpancingo 57, también en la Hipódromo, suma alberca, gym y roof garden común. Colima 410 está en el corredor Roma-Condesa, con departamentos de dos y tres recámaras. Puedes ver todas las opciones en departamentos en venta en la Condesa o agendar una cita en nuestro showroom.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el nombre oficial del Parque México?
Su nombre oficial es Parque General San Martín, en honor a José de San Martín, con el que se inauguró en diciembre de 1927. Se le conoce como Parque México por la avenida que lo rodea.
¿Cuál es el horario del Parque México?
Está abierto las 24 horas, todos los días del año, y la entrada es libre. Los andadores principales están iluminados por la noche.
¿Cómo llegar al Parque México en transporte público?
Las estaciones Sonora y Campeche del Metrobús Línea 1, sobre Insurgentes, quedan a unos cinco minutos a pie. En Metro, la estación más cercana es Chilpancingo, de la Línea 9, a unos diez minutos caminando.
¿Se puede llevar perros al Parque México?
Sí. Tiene un área canina rehabilitada en 2026, dividida para perros pequeños y grandes. En el resto del parque los perros deben ir con correa, y siempre hay que recoger sus desechos.
¿Qué diferencia hay entre el Parque México y el Parque España?
El Parque México es más grande, más activo y tiene el Foro Lindbergh, la Fuente de los Cántaros y el área canina principal. El Parque España es más antiguo, de 1921, más pequeño y tranquilo, con un lago y un monumento a Lázaro Cárdenas. Están a cinco minutos a pie uno del otro.
Es tu Destino.





