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ToggleLa palabra roomie viene de la unión de dos vocablos ingleses: room, que significa habitación, y homie, una forma coloquial de llamar a los amigos. Aunque el término surgió entre estudiantes universitarios que compartían dormitorios, con la construcción masiva de departamentos en la CDMX se extendió a cualquier persona que cohabita en un mismo espacio y divide los gastos de forma equitativa: renta, mantenimiento, servicios, a veces hasta el supermercado.
Un roomie puede ser un conocido, un amigo o alguien completamente nuevo. Lo que lo define no es la relación previa sino el acuerdo de convivencia y la repartición de costos.
Roomie o roommate: ¿es lo mismo?
En México ambos términos se usan para referirse a la misma figura, pero con matices. Roommate es el anglicismo más formal, el que aparece en contratos o apps internacionales. Roomie es la versión coloquial, la que usa la gente en conversación diaria y en redes sociales. En la práctica designan lo mismo: una persona con quien compartes vivienda sin ser familia.
El rooming, por su parte, es el fenómeno más amplio. Es la modalidad de vida en que varias personas no emparentadas eligen habitar juntas un departamento, dividiéndose deliberadamente los gastos. No es solo compartir un techo por necesidad económica; muchos lo eligen también por compañía, por acceder a una mejor ubicación o a amenidades que solos no pagarían.

Cuánto dinero ahorras realmente con un roomie en CDMX
El ahorro depende de la zona, pero los números son contundentes. Un departamento de dos recámaras bien ubicado en colonias como Roma, Condesa o Cuauhtémoc ronda entre los $18,000 y $28,000 mensuales de renta. Dividido entre dos personas, cada una paga entre $9,000 y $14,000, más su parte proporcional de servicios.
Un departamento de una recámara en las mismas zonas cuesta entre $12,000 y $18,000 al mes. Dicho de otro modo: con roomie puedes vivir en un departamento más amplio, en mejor colonia y con más amenidades pagando lo mismo o menos que solo en un espacio más pequeño.
Si además dividen el supermercado, los servicios de streaming y otros gastos del hogar, el ahorro mensual puede superar los $3,000 o $4,000 pesos adicionales frente a vivir solo en condiciones equivalentes.
Ventajas de vivir con un roomie
Más allá del ahorro, hay razones concretas por las que vivir con roomie funciona bien cuando está bien ejecutado.
Comparten gastos. Los roomies por lo regular acuerdan pagar la renta y los servicios de forma equitativa, dividiéndolos según el número de personas. Eso reduce la presión financiera individual sin sacrificar la calidad del espacio.
Compañía humana. Para muchas personas el contacto cotidiano con alguien más es un factor real de bienestar. No tienen que ser mejores amigos, basta con que la convivencia sea cordial para que el departamento se sienta menos silencioso.
Nuevas conexiones. Cuando se llega a una ciudad nueva o a una etapa de vida diferente, un roomie puede convertirse en puerta de entrada a una red social que de otra manera tomaría más tiempo construir.
Reparto de responsabilidades. Desde la limpieza hasta los trámites del contrato o los pagos de mantenimiento: con dos personas, ninguna carga es exclusiva de una sola.

Lo que no siempre se menciona: las desventajas
Vivir con alguien que no es tu pareja ni tu familia tiene sus puntos de fricción, y conviene conocerlos antes de comprometerse.
La privacidad se reduce. Aunque cada quien tenga su recámara, los espacios comunes son compartidos. La cocina, la sala, el baño si solo hay uno: todo requiere negociación y turnos implícitos o explícitos.
Los ritmos de vida pueden chocar. Uno se duerme temprano, el otro trabaja de noche. Uno cocina todos los días, el otro pide comida a las 11 pm. Estas diferencias parecen menores al principio y se vuelven fuente de tensión si no se hablan desde el inicio.
Los gastos no siempre se dividen igual de fácil. Si uno consume mucho más que el otro en servicios o en productos de limpieza compartidos, la percepción de inequidad genera roces. Un acuerdo por escrito desde el primer mes previene la mayoría de estos problemas.
Red flags al evaluar a un posible roomie
Elegir bien a la persona con quien vas a vivir es más importante que cualquier regla de convivencia que puedan establecer después. Algunas señales de alerta que vale la pena atender antes de firmar:
No tiene ingresos verificables o es evasivo cuando se toca el tema del dinero. Un roomie que no puede demostrar que puede cubrir su parte de la renta es un riesgo inmediato.
Sus referencias anteriores no responden o son vagas. Si vivió con alguien antes, esa persona puede darte más información real que cualquier entrevista.
Esquiva hablar de horarios, hábitos o reglas de convivencia. Quien tiene buena disposición para vivir con alguien no le incomoda hablar de estos temas de entrada.
Sus hábitos son radicalmente incompatibles con los tuyos desde la primera conversación: fuma dentro de casa cuando tú no toleras el humo, tiene mascotas cuando el contrato no lo permite, o trabaja de madrugada cuando tú entras a las 7 am.
Lo legal que casi nadie explica
El contrato de arrendamiento lo firma quien va a ser el arrendatario principal frente al propietario. Si agregas a un roomie después, lo más recomendable es notificar al arrendador y, dependiendo del contrato, hacer un addendum o un contrato de coarrendamiento.
Lo que muchos hacen, y funciona bien como respaldo entre las partes, es un acuerdo interno por escrito que cubra al menos estos puntos: monto exacto de renta y servicios que le corresponde a cada quien, fecha límite de pago, quién responde por el depósito y en qué proporción, y condiciones para que alguno decida salirse antes de que termine el contrato.
Este documento no necesita ser notariado para ser útil. Con firmas de ambas partes y fecha es suficiente para tener claridad si en algún momento hay un desacuerdo.
Sobre el depósito: si ambos lo aportaron a medias, documéntalo. Cuando uno se va antes o cuando termina el contrato, ese papel es lo que evita el conflicto.
Qué tipo de departamento funciona mejor para roomies
No todo departamento es igual de cómodo para compartir. Los que mejor funcionan tienen estas características:
Dos recámaras con dimensiones similares. Si una es notablemente más grande que la otra, la negociación de cuánto paga cada quien se complica. Las recámaras parejas simplifican el acuerdo.
Dos baños, o al menos uno y medio. El baño compartido es la fuente número uno de fricciones cotidianas. Tener uno por persona, aunque sea pequeño el segundo, cambia completamente la dinámica.
Cocina y sala bien diferenciadas de las áreas privadas. Los departamentos tipo loft o de espacio abierto total funcionan bien para una persona pero son más difíciles de compartir porque no hay forma de que cada quien tenga su propio ambiente.
Buena ubicación para ambos. Si uno trabaja en Polanco y el otro en Coyoacán, un departamento en Roma o Cuauhtémoc suele ser un punto medio razonable con buenas conexiones de transporte hacia ambos lados.
Los departamentos en la CDMX con dos recámaras en colonias como Cuauhtémoc, Roma o San Rafael son los que más demanda tienen entre quienes buscan compartir vivienda, precisamente porque combinan ubicación, tamaño funcional y precio divisible.
Cómo convivir con tu roomie sin que se convierta en un problema
El acuerdo más importante ocurre el primer día, no después de la primera pelea. Antes de instalarte con alguien vale la pena hablar con claridad de al menos tres cosas: cómo se dividen los gastos y cuándo se pagan, cómo se organiza la limpieza de áreas comunes, y qué reglas hay sobre visitas.
Paga lo que te corresponde a tiempo. El dinero es el tema que más rápido deteriora una relación de convivencia.
Respeta los horarios y el espacio del otro. Compartir depa no significa hacer todo juntos ni estar disponible todo el tiempo.
Haz tu parte de las tareas sin que te lo recuerden. La limpieza compartida funciona solo cuando ninguno asume que el otro se va a encargar.
Habla los problemas cuando son pequeños. Los conflictos que se dejan pasar se acumulan y cuando finalmente salen lo hacen con más peso del que merecían.
Cómo encontrar un roomie en CDMX
La búsqueda ha cambiado bastante. Los canales más usados actualmente son grupos de Facebook segmentados por colonia o por perfil (solo profesionistas, solo mujeres, pet friendly, no fumadores), plataformas como Roomgo o Compartodepa, y el círculo de conocidos, que sigue siendo el más confiable porque hay referencias de primera mano.
Si buscas en redes o plataformas, el perfil que publiques importa tanto como el que lees. Ser claro sobre tus horarios, hábitos y expectativas atrae a personas compatibles y filtra a las que no lo son.
Antes de aceptar a alguien, una videollamada o un café en persona es tiempo bien invertido. No se trata de hacer una entrevista formal, sino de checar si hay compatibilidad básica en la forma de comunicarse.
Las colonias con mayor oferta de departamentos para compartir en CDMX son Roma, Condesa, Cuauhtémoc, San Rafael y Narvarte, precisamente porque concentran departamentos de dos recámaras a precios que hacen atractivo el esquema roomie y tienen buena conectividad.

Cómo salir del arreglo cuando ya no funciona
Si llegó el momento de terminar el esquema de roomies, ya sea porque uno se va o porque la convivencia no funcionó, lo más práctico es dar aviso con al menos 30 días de anticipación, igual que con cualquier arrendador. Esto da tiempo a la otra persona para buscar un reemplazo o tomar decisiones sobre el contrato.
Si el contrato está a nombre de uno solo y el que se va es el otro, la salida es más simple: se ajusta el acuerdo interno y punto. Si ambos firmaron el contrato principal, hay que coordinarse con el arrendador para hacer los cambios correspondientes.
El depósito, si fue aportado por ambos, se liquida según lo acordado en el documento interno. Por eso vale la pena haberlo documentado desde el principio.
En Punto Destino contamos con departamentos de dos recámaras en las colonias más demandadas de la CDMX, diseñados con distribuciones que funcionan bien tanto para vivir solo como para compartir. Si buscas un espacio donde el esquema roomie tenga sentido desde la planta arquitectónica, visita nuestro Showroom o contáctanos al (55) 75 83 91 35.
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